¡¡Un Mundo Mejor ES Inevitable!!

Más noticias de Alejandro M. Guarino



Hace ya algunos meses que fue publicado pero quería tenerlo entre mis manos para poder creerlo. Hay cosas que parecen increíbles, aunque ya sean un hecho.

Finalmente, entre nervios y emoción, pude verlos impresos dentro de él. Tres relatos, de mí nacidos, integraban la antología de microficciones de la colección "ALEPH" del "Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos".

¡¡Gracias, Sergio Gaut vel Hartman, por haberme dado la oportunidad de llegar a ese gran sueño que tenemos todos los que escribimos, llegar al papel!!

Es por ello que deseo compartir mi alegría y mi emoción con los amigos de la Biblioteca Popular “José A. Guisasola”.




LLUEVE

Ella entró sigilosamente al living para no molestarlo. Llevaba el mate en la mano. Sabía que a él le gustaba tomar unos amargos mientras corregía los trabajos de sus alumnos, aunque no se lo dijera.
En el límite del recinto se detuvo. Se quedó observándolo un rato. Él apoyaba su frente en una mano mientras con la otra seguía las líneas de los renglones.
Podría haber caído una bomba en el lugar que él no habría salido de su concentración.
Mucho tiempo hacía ya que estaban juntos. Miró la espalda un poco encorvada sobre la mesa, la calva que crecía en círculo sobre su cabeza, los dedos delgados,-Te quiero – murmuró.
-¿Qué?- contestó él.
Ella no esperaba que la escuchara – ¿cómo?- dijo.
-Vos hablaste- dijo él sin sacar sus ojos de los exámenes. –No, nada importante – replicó ella mientras dejaba el mate sobre la mesa y secaba la transpiración de sus manos en el delantal –decía que… llueve.
El apoyó sus labios sobre la bombilla y sorbió largamente hasta acabar el mate. – Es verdad-, dijo, -no me había dado cuenta- y lo dejó sobre la mesa.
Ella se apresuró a recogerlo y se retiró.
El se incorporó. Se acercó a la ventana y vio, en el vidrio el reflejo de ella internándose, nuevamente, en la cocina.
Afuera llovía.
-Yo también- dijo.




BOTAS DE SIETE LEGUAS


-Cincuenta pesos la media hora- dijo ella.
Él le entregó el dinero en billetes de a diez.
-¿Querés ir al baño antes?-le preguntó ella.
-No, no gracias- contestó él y agregó –botas de siete leguas.
-¿Qué?- preguntó ella.
-Las botas que tenés puestas, me hicieron recordar el cuento de pulgarcito. ¿Nunca lo leíste?
-Como para cuentos estoy yo- respondió ella y se internó en el baño.
Cuando terminaron ella comenzó a vestirse. Él buscó la billetera que estaba sobre la mesa de luz- tengo treinta pesos más, ¿otro ratito?.
Ella se dio vuelta para mirarlo mientras dejaba de enrollarse las medias- ¡sos insaciable gordo!-, sonrió, se desvistió nuevamente y se introdujo entre las sábanas aún tibias. Él se quedó sentado a un lado de la cama –¡¡Y dale!!-, dijo ella, - tenemos solamente quince minutos.
Él la miró a los ojos y le acarició el cabello.
-Érase una vez un leñador y una leñadora…- comenzó a decir.




ESE PERFUME DE TU VOZ


Cuando ella contestó, él la notó temblorosa.
Él podía hacerlo, los dos podían. A pesar de que nunca habían estado juntos físicamente. A pesar de que durante todos esos años el teléfono había sido su único nexo, bastaba un silencio, una vocal, una respiración para saber lo que la otra persona estaba pensando en el extremo opuesto de la línea. Pero, en ese momento, le costó entenderlo.
En millones de oportunidades se habían rozado sus palabras cuando, sin querer, alguno de los dos interrumpía una frase que el otro estaba desarrollando. Entonces, ambos se sonrojaban e intercambiaban mil disculpas que culminaban en risas, pero la última vez que habían hablado, a pesar de que sus mensajes se habían enredado, ninguno se replegó, y el cable fue un estrecho pasillo por donde solo podía pasar una persona a la vez. Sin embargo, allí estaban las palabras de los dos, y las palabras tenían perfume, y las palabras tenían sensaciones, y las palabras tenían sabor.
Varios meses transcurrieron hasta que él se animó a llamarla nuevamente pero, ahora, el tono de la voz de ella, oscilaba entre lo desconocido y lo maravilloso, y eso lo desconcertaba.
-¿Qué te pasa?- preguntó él.
-Vamos a tener un hijo- contestó ella.




¡¡Gracias!!



El blog de Ale
Alejandro Guarino
Rosario, Provincia de Santa Fé, República Argentina

Blog: Te espero Juana

Contacto:
alejandroguarino2004@gmail.com







2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Marina, por el deseo y por los signos de admiración. Saludo grande

      Eliminar

 

©Copyright 2012 www.reinventaweb.com

Garabatos sin © (2009/2017) | Analía Alvado

Ilustraciones Alex DG© y Daniel Caminos