
Con estas líneas quiero hacer llegar mi saludo a los habitantes de El Perdido y, al mismo tiempo, felicitar a las autoridades de la Biblioteca Popular José A. Guisasola por la encomiable tarea cultural que vienen desarrollando en el seno de dicha comunidad.
Hoy, más que nunca, la cultura tiene un papel preponderante en la vida. La posibilidad de crecer de un pueblo y de cada individuo en particular se halla íntimamente relacionada con su nivel de educación. Sin cultura no hay progreso individual ni colectivo posible. Ella, por otra parte, no sólo le permite al hombre enriquecerse espiritualmente, superando su natural primitivismo, sino que lo hace más libre: cuánto más vasto sea el caudal de conocimientos que posea una persona, mayor será su capacidad de discernir y de elegir su propio destino. Es muy importante, entonces, que aquellos que tienen deberes tutelares –padres, pedagogos y funcionarios del ámbito educativo– estimulen en los niños la curiosidad y el amor por los libros; sobre todo, desde temprana edad, para que el hábito de la lectura se haga carne en ellos y los acompañe cuando sean adultos.
En este sentido, veo con entusiasmo cómo la Biblioteca Popular asume el rol de ser prolongación de la escuela, promoviendo, mediante proyectos de diversa índole –reales y virtuales–, la integración cultural y social de los más pequeños.
Mi mensaje, si me cabe dar alguno, es éste: recorramos los libros y dejemos que los libros nos recorran, nos impregnen, nos conmuevan, nos transformen, nos inspiren, hasta hacer de nosotros seres pensantes y creativos, dueños exclusivos de nuestros actos y nuestras opiniones.
César Cantoni





LITERATURA INFANTIL