En la modernidad de la ciudad, las librerías se han adaptado a las necesidades y poco tiempo de la gente, para hacerlas un lugar de disfrute, como salida con los chicos: cuentan con espacios adecuados, coloridos, con asientos y alfombras donde sentarse a ojear los libros que están al alcance de la mano, lo que, sin duda, ha fomentado que los niños busquen estos espacios dentro de los shopping como un oasis para sus ganas de descubrir que es lo que hay allí…
1
septiembre del 2014
Cuentos Clásicos: ¿Qué lugar ocupan en la infancia? Por Laura Diz
La lectura, por suerte, nunca pasa de moda…(Y una entrevista a alguien muy especial….)Por Laura Diz, Estimuladora Temprana Certificada y Psicóloga Social especialista en Gestión Educativa y Atención a la Diversidad En la modernidad de la ciudad, las librerías se han adaptado …
La lectura, por suerte, nunca pasa de moda…
(Y una entrevista a alguien muy especial….)
Por Laura Diz, Estimuladora Temprana Certificada y Psicóloga Social especialista en Gestión Educativa y Atención a la Diversidad
En la modernidad de la ciudad, las librerías se han adaptado a las necesidades y poco tiempo de la gente, para hacerlas un lugar de disfrute, como salida con los chicos: cuentan con espacios adecuados, coloridos, con asientos y alfombras donde sentarse a ojear los libros que están al alcance de la mano, lo que, sin duda, ha fomentado que los niños busquen estos espacios dentro de los shopping como un oasis para sus ganas de descubrir que es lo que hay allí…
3
septiembre del 2014
Érase una vez en la Biblioteca Popular “José A. Guisasola”. Por María del Mar, Flavia y Claudia.
Siempre me gustó visitar las bibliotecas, esos lugares llenos de libros que huelen a un tiempo perdido capturado entre sus páginas. Cuando era pequeño solía pasar días enteros en la biblioteca de mi pueblo. Una vez mientras me encontraba sentado en el piso, ocurrió algo que …

Siempre me gustó visitar las bibliotecas, esos lugares llenos de libros que huelen a un tiempo perdido capturado entre sus páginas.
Cuando era pequeño solía pasar días enteros en la biblioteca de mi pueblo. Una vez mientras me encontraba sentado en el piso, ocurrió algo que en aquel momento supuse mágico. Tenía ganas de leer y busqué el libro más grande y pesado, ese que parecía escondido en un estante y que había llamado mi atención. Leí su portada, recuerdo que decía “Cuentos Clásicos”