En el taller de tareas escolares, se propuso festejar el cumpleaños de la biblioteca a partir de la anécdota de la torta de aceite de la abuela Lola.
Esa tarde, les contamos a los chicos del hallazgo de la receta guardada en una caja durante 25 años. La sola idea de probarla les encantó y esa fue la razón por la que organizamos la fiesta.
Ellos se encargarían de decorarla e hicimos la lista de lo que se necesitaba comprar: Mailén pidió confites de chocolate, gomitas y chupetines, Luana dulce de leche, Lautaro gaseosa y Patricia, la bibliotecaria, se acercó a decirnos que ella traería globos. A mí me tocó hacer la torta. También se sumó Bárbara, la secretaria de la biblio, quién se ofreció a comprar el dulce de leche y Flavia, la tesorera, haría otra torta y traería las velas.
Y llegó el día tan esperado.