¡¡Un Mundo Mejor ES Inevitable!!

Desde Rosario, nos visita Alejandro M. Guarino. Escritor argentino.



Vos me dijiste, "tenés libertad absoluta para jugar con el teclado", bueno, lo remonté como un barrilete, le puse un par de rueditas e hice skate sobre él, lo usé de paredón para defenderme de los soldaditos romanos e, inclusive, de puente para tomar un castillo (je, decían que era inexpugnable), le puse un caballete a la mitad y jugué al sube y baja con un elefantito y, finalmente, el caballete se lo coloqué en uno de los extremos para que se transformara en tobogán. Resultado, mi teclado no sirve más para ese fin, por lo que tuve que pedir uno prestado para poder escribirles a mis amigos de la biblioteca "José A. Guisasola" (hay que felicitar a José. Yo, para guisar siempre pedí ayuda)

Mi nombre es Alejandro M. Guarino. La M. trato de no decir a que nombre remite porque siempre es bueno mantener algo de misterio.

Soy hijo de Leolucas (importado de Sicilia, él), y de Hortensia Mafalda (es verdad, no se rían, se llama así). Un día me casé con Liliana y Ariadna y Micaela son las dos hijas que hoy (con 26 y 21 años respectivamente) tratan de convertirme en un padre hecho y derecho.

Nací en la ciudad de Rosario, y pasé mi infancia en el barrio "La Guardia". Frente a mi casa había una vía por donde pasaban los trenes cargueros. Los días que llovía mucho, mi casa se inundaba por lo que papá tuvo que levantar los pisos. Poco tiempo después de que sucedió eso, sacaron la vía y ya nunca más se inundó.

Mi escuela se llamaba "Islas Malvinas". Era amarilla y tenía un olor muy lindo. Estaban la señorita Elisa, María del Carmen y las porteras, Lola y Constancia, eran enormes. Un día el piso de la escuela se rompió y Lola se salvó porque se agarró con los codos para no caerse en el agujero.

A mi me gustaban las historietas. Por aquella época había muchas revistas de ellas. Estaban "Dartagnan", "Intervalo", "El Tony", y Súperman y Batman eran chiquititos, porque recién nacían. Yo las conseguía porque a Pedro, el sereno de la obra en construcción que hacía mi papá (Mi papá era albañil), le gustaban mucho. Él las guardaba debajo de su cama y tenía un perrito blanco que era bravo. Una vez, sin que estuviera Pedro, yo metí la mano debajo de la cama y ahí estaba el perrito durmiendo. Zas, me pegó un mordizco y mi papá le pegó.

Empecé a escribir en la secundaria (Liceo Avellaneda se llama). El Liceo quedaba mucho más lejos que la "Islas Malvinas". Además, no conté, que, en frente del colegio primario, como había una canchita, en la parte de atrás de una panadería enorme y por las mañanas se sentía el olor de las tortas negras y los bizcochos. Ahí, en la canchita, a veces se asentaban los circos de barrio o las ferias, con hamacas voladoras y juegos donde podías ganarte de esas alcancías de yeso que eran chanchitos.

¿Por qué empecé a escribir? No lo sé. ¿Qué pretendo de lo que escribo? Cuando comencé a escribir quería cambiar el mundo. Con el tiempo te das cuenta que un pensamiento así encierra más de egocentrismo que de humanidad. ¿Quién soy yo? El poema de Serrat sobre Machado dice una verdad con mayúsculas "Poeta ni mártir quiso ser y un poco de todo lo fue sin querer". Quiero ser poeta, no mártir. Sería un idiota si quisiera serlo. Pero la mano viene de que todos seamos poetas. Que ni un solo mártir haya en éste planeta que nos dio todo a todos y que siempre hay algún muchachito malo que intenta quedarse con lo de los demás.
Por eso, mi pequeño aporte es deseando que, mientras alguien lee uno de mis relatos, logre abstraerse de la realidad que lo abruma. Que se olvide del vencimiento de la luz, de la pelea con su esposa/o, que no piense en el día que mañana lo espera en el trabajo para hacerlo trizas. Si logro eso, me doy por hecho. ¿Qué más puedo pretender?


Escribo por la misma razón que hay gente que construye casas o hace mesas de madera o le da un beso a la nena (o al nene) que le gusta.

Escribo porque me hace feliz.

Los quiero mucho y gracias.


Alejandro





(Foto de cuando hacía radio, estoy con Ernesto Gallo y tres chicas de un grupo de tango que se llama "La Novata")


Biografía no autorizada
GUARINO, ALEJANDRO MARCELO

  • Guionista, músico, conductor de programas de radio, actor.
  • Publica desde la adolescencia en diarios y periódicos de Rosario y la región (diarios La Capital de Rosario, diario Rosario, diario Aquí Casilda, etc.)
  • Quique Pessoa selecciona varios textos de su autoría para leerlos en sus programas radiales.
  • Recibe premios en varios certámenes literarios.
  • Estudia Letras en la UNR, Facultad de Humanidades y Artes.
  • Con compañeros de la carrera organizan el Festival Nacional de Poesía.
  • Forma parte de varias antologías de cuento y poesía.
  • Participa y colabora en distintas revistas literarias de la ciudad.
  • Entre otras actividades forma parte de los programas radiales: “Siempre lo mismo” (FM Saladillo), “¿Quién levanta el muerto?”, en sus dos ciclos (1998-2006), (2007-2010) (Centro Comunitario Aire Libre 93.1, FM Gran Rosario)
  • Entre los años 1998-2001 es guionista de distintos espectáculos de radio en vivo en distintos bares de la ciudad, con gags, radioteatros, canciones y recitados.
  • Jurado de concursos literarios.
  • Como humorista forma parte del programa radial “El Canto Del Viento”, conducido por Marcelo Nocetti, nominado al Martín Fierro por el rubro folclore en los años 2001-2-3 y 2012 (LT8, AM830)
  • Co-conductor del programa de Literatura y arte “Pichincha”, conducido por Marcelo Costa, durante el año 2006 (LT8, AM830).
  • Actualmente escribe su blog http://teesperojuana.blogspot.com,-microficción, poesía, relato-, continúa desempeñándose como humorista dentro del programa “El Canto del Viento” y está a cargo de la sección literaria y humorística del diario digital “El Siciliano”.
  • Sus textos circulan clandestinamente.
  • Publica en revistas digitales nacionales e internacionales.
  • Recientemente se presentó como invitado especial en la noche del popular humorista Negro Álvarez, en una charla abierta, del ciclo de Marcelo Nocetti, centrando su participación en su popular personaje de El Gaucho Bidet García, con textos de poesía gauchesca especialmente escritos para la ocasión, en la sala Labardén, auspiciado por el Ministerio de Innovación y cultura de la Provincia de Santa Fe.
  • Tiene en preparación un libro de microrrelatos y de poesía para niños entre otras cosas.
  • En diciembre del año 2011, su texto “Lamparitas” fue publicado en la revista literaria Oblogo.
  • Durante el año 2013 fue leído en el programa “La noche y los Cuentos” de Radio América (Buenos Aires, Argentina, AM 1190) y varios de sus textos fueron publicados en las revistas literarias “La Buhardilla”, dirigida por el Sr. Enrique Gallego y “El Centón” dirigida por el Sr. Gary Vila Ortiz, ambas de la ciudad de Rosario.
  • Su relato "Evolución" fue publicado entre los 300 finalistas del concurso de Microrrelatos del Museo de la palabra de entre 27200 participantes.

Microrrelatos autorizados

JUEGO DE NIÑOS

-Tres trillones de trillones de trillones-, el anciano se detuvo. La carne de sus manos eran enredaderas enclavadas en los eslabones de las cadenas de la hamaca semiderruída frente a lo que quedaba de la casa.-Tres trillones de trillones de trillones- volvió a tararear y sintió las palmas de su madre empujándolo suavemente mientras le entonaba esa canción infantil.
Sus hermanos habían marchado, sus padres muerto, solo su infancia se había quedado para hacerle compañía, una compañía que ahora lo abandonaba.
Tanto tiempo esa canción lo había mantenido vivo, sonriente, ignorante de los males del universo y, en éste momento, lo estaba dejando solo.
El niño que pasó saltando por la vereda entonando la canción tenía los cabellos dorados.
-Un elefante se columpiaba- le escuchó decir.
-Vamos de nuevo- dijo el viejo.


AUTOENGAÑO

El reloj de palacio dio las diez campanadas cuando los concurrentes a la fiesta giraron sus rostros para verla.
Nadie, absolutamente nadie, pudo quitar la mirada de aquel cabello rubio ensortijado cayendo sobre los hombros blancos y suaves, los ojos terriblemente claros, perfectos.
Todos ignoraban quien era, salvo sus dos hermanastras y la madre postiza que habían convertido su vida en un calvario desde la muerte de su padre, pero fingieron no reconocerla, no quisieron que las relacionaran con esa mujer andrajosa, llena de hollín sus manos y sus piernas, que había llegado al lugar montada sobre una calabaza a la que arrastraban seis ratones asquerosos.


EL RECOLECTOR DE SUEÑOS

Suelo despertar en las madrugadas y verlo con sus pupilas amarillas y su pequeña bolsa de colores, escrutándome de palmo a palmo. Cuando mis párpados intentan levantarse, él los baja con sus dedos suaves, alargados, y yo vuelvo a sumergirme en el continente de Morfeo.
Como el ratón de los dientes, él recoge mis sueños pero no deja nada a cambio debajo de la almohada.
Generalmente deshecha los faltos de creatividad arrojándolos al pozo profundo de la noche, pero, cuando algo lo conmueve, lo introduce en su saco para extraerlo cuando necesita mitigar una pesadilla o, en el mejor de los casos, puede llegar a convertirlo en realidad.


CAMINO A LA ESCUELA

Cuando llego a la altura del kiosquito de Don Álvarez, ahí, en la calle España, bueno, no exactamente al llegar al Kiosquito de Don Álvarez, sino dos casas antes, donde vive el Humberto, el hijo de Doña Rosa, o, de repente, en frente, no en frente en frente del kiosquito de Don Álvarez, tal vez un poquito en diagonal, pero para el lado de mi casa, no para el lado de la escuela, porque el kiosquito de Don Álvarez no está a la mitad exacta del trayecto entre el colegio y mi casa, o mi casa y el colegio, no, a la mitad exacta está la casa de la Mercedes, la morochita de ojos negros enormes que va al tercero B. Lo cierto es que, cuando estoy casi en frente del kiosquito de Don Álvarez, meto la mano en el bolsillo del guardapolvos como para no perder tiempo, porque siempre está lleno el kiosquito de Don Álvarez, con la Mercedes, y el Humberto, y hasta el Ratón, que ya va a quinto y vive a una cuadra y media del kiosquito de Don Álvarez y le queda más lejos que el kiosquito de la Rosalía, que es más grande y más limpio que el kiosquito de Don Álvarez, pero no más lindo, y por eso van los chicos y hay que tener la plata en la mano porque si no, desde el kiosquito de Don Álvarez se escucha la campana de llegada y hay que salir corriendo sin el alfajor tatín blanco como los bigotes de Don Álvarez, que tiene un kiosquito ahí, justo ahí, en ese lugar donde solamente puede haber un kiosquito.


JAZMINES EN EL AUTO

Para ésta época del año el perfume a jazmines dentro de mi auto es hermoso.
Muchos me dijeron, che, loco, éste cachivache tiene una mugre bárbara, pasale un plumero o ponele semillas. Y, bueno, a veces hay que tomar decisiones.


NECESIDADES

-¿Señor, tiene una monedita?- le preguntó el chico al hombre de traje y corbata.-No-, respondió éste. Entonces el niño sacó una moneda de su bolsillo, se la entregó, y se fue sonriendo.



¡¡Gracias, Alejandro!!

6 comentarios:

  1. FELICITACIONES ALE!!!!!!!!!!!!!! EXCELENTE RELATO.

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  2. ¡Felicitaciones, Ale! ¡Piu avanti, cumpa! :)

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  3. Felicitaciones Ale!!! Me encantó tu relato. Que sigan tus EXITOS!!!!

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  4. Gracias Susi. Un beso y un abrazo enormess!!!!!

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Ilustraciones Alex DG© y Daniel Caminos